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Teatro con pasión
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Por: Mecha

Cuando llego a entrevistar a Joaquín Torres veo una escena increíble.  Frente a mi, en medio de un alboroto de mujeres judías y discípulos, dos soldados romanos nos pasan charlan cordialmente con Cristo, el otrora enemigo acérrimo de su César, mientras los tres comparten un cigarrillo. Parece sacado de un cuadro surrealista. Pero en realidad es un alto en los ensayos de “Vida y Pasión de Dios Hombre”, de Carlos Kanán, en donde Torres hace de Jesús.

Al igual que el personaje al que emula, Joaquín Torres es alto, bien formado y tiene una cara ancha coronada por una melena negra larga. Dos redondos ojos azules y una barba a medio crecer completan su cara de Nazareno.

Cuando le pregunto acerca de cómo se siente interpretando a un dios, su voz trona clara y fuerte, exactamente igual a como debe haber sido la de su personaje, y dice “ El personaje de Jesús si es importante, es fuerte. No es el más importante que hice, pero si es muy fuerte. Esto se nota principalmente en la respuesta del público. La gente que nos viene a ver queda muy impactada”.

Y no exagera en sus palabras. Más de una vez presencié , durante la función, como la gente se acerca emocionada a tratar de tocarlo,  lo saluda emocionada, o se estremece de espanto ante la escena del suicidio de Judas. Fervor puro ante un ídolo popular.

 

Lo más difícil de ser Cristo

Es ese mismo fervor popular el que a veces Joaquín no logra comprender. “Me ha pasado de terminar la función, y que la gente creyente se acerque a que los salude,  o que salude a los chiquitos. Una vez estaba apareció una señora con un bebé y me dijo

“Tóquelo Señor que está enfermo”. Para mí eso es muy fuerte” revela nuestro entrevistado.

Pero ser Dios también puede ser una carga pesada, aunque no deja de ser entretenido: “Por un  lado me da lástima que la gente se aferre a un actor que simplemente actúe de Jesús. Pero por otro lado es divertido. Los chicos están siempre encima mío, me dicen por ejemplo no fumés, que Jesús no fumaba. La gente se aferra mucho al personaje de la obra. Es una carga un poco pesada para mí, pero bueno, no me disgusta para nada” culmina.

Quizás lo más difícil de este personaje sea la interpretación. Explica Joaquín: “Desde lo actoral es muy difícil la parte de mímica, ya que yo voy a hablando sobre una banda sonora ya grabada, eso me quita mucho de lo que pueda dar personalmente al personaje”.

Hablando de personaje, le pregunto: ¿Y en qué medida lo afecta a él, que no es cristiano, interpretar a un personaje lleno de significación religiosa, de un aura mística...?... Torres lo piensa un rato y después contesta: “En sí, el personaje me golpea mucho. No soy católico, no soy creyente el personaje y su mensaje me golpea mucho. Es un mensaje que se sirve mucho para hacer reconocer a la Iglesia, a los políticos, a las instituciones lo que hicieron siempre, lo que deberían hacer. Además el personaje de Cristo fue tal vapuleado, se han hecho tantas porquerías en su nombre, que el hecho de hacerlo hoy, con su mensaje tan fuerte, es muy importante, y eso me gusta.”

 

El mensaje

“Para mí lo mas importante de la obra es el mensaje de igualdad que da”  , declara este émulo de Cristo del siglo XXI. Mientras enciende un cigarrillo, el actor reflexiona: “Hay una canción de Sabina que viene perfectamente  al caso que dice “ Jesucristo el primer comunista”. Yo tengo tendencias socialistas, y por ende me resulta muy importante el mensaje de igualdad, hermandad, de escuchar, de dejar hablar”.

Y muy convencido  agrega: “También me gusta lo de no condenar a nadie por lo que pudo haber hecho o dicho en el pasado, cuando puede cambiar. Muchas veces nos arrepentimos de las cosas que hacemos o que hicimos. Y me sorprende mucho escuchar a gente decir, “Yo no me arrepiento de nada de lo que hice”. Y eso esta mal para mí, creo que el arrepentimiento es bueno, reconocer los errores esta bien”

Por último rescata: “Lo bueno de Jesús es que no se fija en esas cosas, perdona a todos aunque,” aclara, “exagera un poco porque perdona hasta los imperdonables, cosa que yo no haría”.

 

El éxito de la obra
Respecto a la impresionante respuesta del público a la obra, teniendo en cuenta que está hecha prácticamente a pulmón, Joaquín no se sube a ninguna cruz o a ningún pedestal, mejor dicho. Actor experimentado si los hay en esto de los personajes de tradición religiosa, devela “Creo que la gente viene mucho por el contenido religioso de la obra. Tucuman es una provincia con una sociedad muy devota. No se si esta bien o mal, pero se lo que atrae es el mensaje religioso. Lo mismo pasaba con la obra El Loco de Asís. Que sea religioso atrae a mucha gente”. 

Sea religioso o no, lo cierto es que el motivo que atrae al público como abejas a un panal ha de ser muy fuerte, porque es el tercer año que se hace la obra. Sobre todo, si tenemos en cuenta que como bien lo dijo Joaquín, la obra se hace “con mucho esfuerzo del equipo, porque la mayoría de los actores que trabaja aquí lo hace gratis.” Evidentemente esta obra tiene, para convocar público a raudales y actores a trabajar gratis  a la vez, un influjo poderoso sobre la gente.

           

Los personajes preferidos y el futuro
En este momento de la entrevista, entran un par de mujeres judías junto a Judas, a buscar algo que olvidaron. Joaquín, ya quizás acostumbrado a lo cómico de estas escenas, se distiende un poco y entra al terreno de las confidencias. Y nos cuenta “ El personaje que mas me gustó fue el de Bernardo de Monteagudo, un tucumano de la Revolución del 10, que se junta con Castelli y Belgrano. Es un personaje muy eufórico, muy de barricada, muy fuerte, un capo en las palabras, aunque termina perdiendo. Fue uno de los personajes que mas me gusto. Es el tipo de personaje que hago mucho, el del revolucionario, y me gusta mucho hacerlo”.

Y empezamos a hablar del futuro, y entonces me doy cuenta que quizás el dicho de que “ Dios existe pero atiende en Buenos Aires” se puede cambiar por “ Jesús vive, pero vive en Buenos Aires”. Sí, por lo menos para este jesús de ficción. Hace 5 meses Joaquín partió a la capital a ampliar horizontes y buscar un trabajo, trabajo que todavía no encontró.

Pero no pierde las esperanzas y dice “ Tengo algunos proyectos, alternativas ahí que pueden salir”. 

En cuanto a sus metas en lo actoral, Joaquín no se anda en cosas chicas, tiene muchos sueños por cumplir: “Me gustaría hacer es porteños de Manuel González Gil, que me encanta. También otros personajes históricos como el Quijote de la Mancha, o el Che Guevara, dependiendo de la obra por supuesto. Lo bueno de estar en Buenos Aires es que te da la posibilidad de vivir, y vivir bien del teatro, cosa que quiero hacer. También”, comenta para terminar, “me gustaría probar suerte en cine, aunque para eso me dijeron que tengo que pasar por la TV. Creo que no es imposible hacerlo si caer en trabajar en productos chabacanos”, concluye, y se va, junto a sus “entregadores”, Pilato y Judas; y otros “discípulos” a seguir con los ensayos.

 


El actor, cargando la cruz