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Pilas de libros con pilas
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Por: Dany

Salas y Valdez 1985, Yerba Buena. Casa sencilla, jardín y fondo. A un par de cuadras de la Municipalidad y del shopping. Pero bastante lejos del estado y del mercado, dos íconos tenaces de estos tiempos posmodernos. Más de 1500 libros ya catalogados y exhibidos en los anaqueles. Y otros muchos esperando su turno para ocupar los estantes. “Acá somos todos particularmente adeptos de los libros”, resume Norma (docente universitaria y paleontóloga).
Esa sorprendente cantidad de volúmenes es el resultado de múltiples donaciones. La “Biblioteca Popular La Randa”, la primera en su tipo en Yerba Buena (hay más de cuarenta en Tucumán y más de dos mil en el país), se inauguró en diciembre de 2004 pero empezó a gestarse después del 2001. Desde la inicial odisea del espacio hasta que apareció una colaboradora que prestó la casa y otros que aportaron sillas, muebles y hasta una computadora, pasaron muchas cosas en la Argentina y en el mundo (en Bagdad se perdió una biblioteca histórica, por ejemplo). Pero un puñado de vecinos habían decidido construir algo nuevo con ladrillos de papel y tinta.
El grupo cultural “La Randa” (nacido de la “Asamblea Vecinal” y del “Club del trueque” de Yerba Buena) tomó su  nombre de un tejido traído por los españoles en el siglo XVI que acabó por ser, más que un producto regional, un símbolo de Tucumán. “Las abuelas solían tener estas carpetas hechas con hilo de coser y agujas muy finitas, tan elaboradas y estéticas como resistentes y perdurables”, me explican a coro. “A partir de un hilo débil se hace un tejido fuerte”, redondea Rubén (contador).
“La randa es para nosotros la metáfora de un tejido social; nos autoconvocamos como una manera de apostar a las utopías”, reflexiona Norma”. “La idea es generar cultura aun sin contención estatal, sin ser ‘oficiales’, y comprobar que cuando se quiere se puede”, resalta Tessie (maestra de plástica). “La inauguración fue una fiesta hermosa con muchos artistas, participaron desde Los Puppis hasta unos chicos talleristas del Barrio Juan XXIII. Después hicimos un festival a beneficio de Miguel Peralta -músico y colaborador de la biblioteca que estaba muy enfermo- y vinieron muchas más personas de las que esperábamos”, comenta Norma.  “También organizamos un taller de cerámica para niños y otro sobre la problemática de las mujeres. Ahora hay un recital de música celta y tenemos proyectos de talleres literarios y de apoyo escolar para chicos de escuelas carenciadas”, apunta la paleontóloga.
Veo dibujos infantiles en un transparente junto a “la salita de los chicos”. Tessie creó un concurso para sus alumnos de 6° del que surgió el logotipo de la biblioteca (“Han venido muchos niños a asociarse y también a donar libros”). Más allá descubro una insólita galería de objetos hallados entre los libros donados: viejas fotos, esquelas, hojas de cuaderno escolar, figuritas... y hasta una antigua caja de fósforos.
“Parque” (músico y docente) afina un concepto que anima a las quince personas activas que se reparten las tareas en forma solidaria: “para ser sujetos de nuestro propio destino hay que estar organizados”. Y da la clave de esta polifónica experiencia: “esto se está construyendo a partir de un montón de pequeñas y grandes contribuciones, de gente que pone todas las pilas, otros que ponen media pila y otros que ponen el 10% de las pilas, y eso es lo bueno, porque muchísima gente se cruza apoyando este proyecto”.

 


¿QUÉ ES UNA BIBLIOTECA POPULAR?

La Comisión Nacional Protectora de las Bibliotecas Populares ensaya una definición: “es una asociación civil autónoma, creada por la vocación solidaria de un grupo de vecinos de una localidad o barrio -dirigida y sostenida básicamente por sus socios- con el fin de brindar información, educación, recreación y animación mediante una colección bibliográfica y multimedial de carácter general y abierta a todo público. Se trata de una institución educativa y cultural básica que en forma amplia, libre y pluralista ofrece servicios y espacios para la consulta, la expresión, el desarrollo de actividades culturales...” (www.conabip.gov.ar).
“La Randa”, que acaba de obtener su personería jurídica como Biblioteca Popular, en este momento tramita su inscripción en la CONABIP, lo que será un importante resguardo legal.

La “BIBLIOTECA POPULAR LA RANDA” se encuentra en Salas y Valdez 1985, Yerba Buena. Está abierta de lunes a sábado de 10.00 a 12.00 y de 18 a 20. La cuota mensual de socio asciende a $ 2.