bcd / Bocados Entretenidos   
flc / Falacias Para Pensar   
snr / Sonrisas On Line   
oyf / El Ocio y la Filosofía   
vyp / La Vista y el Placer   
abv / Arte y Buen Vivir   
fyp / Fugas y Preludios   
tlp / Tinta & Liquid Paper   
nstr / Nuestros Lectores   
7ma / Séptima Ilusión   

Achi (2)   
Al Fredo (4)   
Alard (1)   
Alba Barbeito (1)   
Amalita (22)   
Andrés (3)   
Aveju (23)   
Bertini (1)   
Bews (66)   
Bocos (3)   
Caro (1)   
Celina Abrehu (1)   
Chala (1)   
Conti (9)   
Dany (3)   
De Piero (10)   
Diego (1)   
Diego Colombres (1)   
Dr. Sugrañes (1)   
Edmundo Hume (13)   
Elito (1)   
Emmanuel (3)   
Enepe (2)   
Esteban77 (1)   
Fran (20)   
Francisco Jáuregui (1)   
Gaby (12)   
Gatta (7)   
George (2)   
Gloria (1)   
Hernán (1)   
José Barbeito (12)   
Juampi (2)   
Juan (1)   
Juanjo Sirena (3)   
Juje - Caro ZP (8)   
Julito (2)   
Justine (1)   
Laly (4)   
Laura Giraudo (1)   
Laurita (1)   
Lucía Franchini (5)   
Luma (1)   
Martín (1)   
Mecha (26)   
Meli (4)   
Mickey BE (1)   
Miguel (1)   
Mocha (8)   
Motoneta (15)   
Negrah (8)   
Nico (1)   
Nicolás Balinotti (4)   
Nicolás Zavadivker (1)   
Nieves (3)   
Pablo Donzelli (6)   
Prometeo (1)   
Rogelio Ramos Signes (1)   
Rubén Kotler (7)   
Sergio (1)   
Soledad Vanni (1)   
Tito (16)   
Turca (1)   
Unpocodesol (3)   
Valeria Álvarez Ternavasio (1)   
Varona (1)   
Vero (2)   
Víctor (3)   
Vidal (1)   

Sueños, perseverancia y amor por lo propio
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Por: Mecha

Fue en sus viajes semanales en tren a La Plata, -para tomar clases con el maestro Regio-, y mientras escuchaba las sinfonías de Mahler, que Pablo Boggiano aprendió a amar la música clásica y a soñar con el original oficio de dirigir orquestas. “Me emocionaba ver que las imágenes que mis ojos veían no se distorsionaban con la música que escuchaba. Luego, por la lectura de una biografía, descubrí que Mahler pensaba que la música era una visión universal y, por ello, debía abarcarlo a todo”, explica el joven director, de sólo 27 años. “Fue ese amor, que fue brotando dentro mío, el que me trajo a Viena”, agrega.

La capital austríaca representaba para el joven, como para todos los músicos, una meca para foguearse, trabajar, obtener reconocimiento y continuar la formación musical. Y allí partió Boggiano, que en poco tiempo logró el prestigio que buscaba, no sólo en Europa, sino también en el país.

De eso ya hace un par de años. Hoy, el músico se afianza en su papel de director de la Orquesta Musikverein Pressbaum, en la que pudo darse el lujo de dirigir a concertistas de la Filarmónica de Viena. Y además, se dio maña para ofrecer seis funciones de una opereta-musical en el Teatro Akzent (en las que participaron veinte bailarines, diez solistas y una orquesta); dirigir en Rumania la Filarmónica de Satu-Mare y realizar ensambles contemporáneos en los exámenes finales de los alumnos de composición de la Universidad de Música de Viena. 

Paradojas de la vida: fue gracias a los 14.000 kilómetros que lo separaban del país y de los suyos, que Pablo comenzó a amar cada vez más las producciones culturales nacionales. Hoy su escritorio y su vida están rodeados de libros de historia y pintura argentina; de textos de Ricardo Rojas y de la música de algunos compositores nacionales que le interesan particularmente.

Este renovado interés en la temática nacional, llevó a Pablo a lo que  califica como “experiencia conmovedora”: la primera presentación en Europa de dos obras de compositores argentinos, “Tumbas Incaicas”, de Pascual De Rogatis, y “Te Deum” de Angel Lasala. “Ese día me di cuenta que estaba enfrentando una tarea apenas comenzada”, dice Pablo; para quien calzarse el esmoquin para dirigir es tan natural como para otro joven lo es ponerse las zapatillas para ir a bailar.

Ahora Boggiano tiene un objetivo en claro: “trabajar por los que han hecho que nuestra tierra sea un lugar fértil para la cultura, y continuar una ardua misión de dar a conocer nuestros tesoros musicales”. Ese, dice, es un ideal que hoy lo llama a dedicar todas las energías y, además, la causa que justifica el despojo de la familia, los amigos y las cosas a las que se siente apegado.
 
A pesar de los laureles cosechados en Europa, cada tanto Pablo vuelve a Buenos Aires, de visita y a darse algunos gustos, como dirigir en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la U.B.A. (así lo hizo durante el año 2003). El cree que dirigir en el país es casi una obligación moral, y que debe volver siempre que pueda, para devolver todo lo que se le dio.

Veintisiete años, un puesto de director de orquestas en la meca de la música clásica, varios sueños cumplidos y muchos por cumplir. ¿Qué anhela Pablo Boggiano?, preguntamos. “Sólo espero mostrar el fruto de un trabajo de  interés honrado y de gran afecto por lo nuestro”, dice él.