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Un cementerio muy turístico
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Por: Conti
“Por los floristas reconocerás a la necrópolis”
(Anónimo)

El parque Avellaneda no es objet yo de especial atención, aunque fue creado durante 1928, en terrenos que alojaron al antiguo matadero (por razones de salubridad fue trasladado cuando la ciudad creció hacia el Oeste).
Juan Luis Nougués, prolífico intendente de San Miguel de Tucumán, inauguró este espacio verde. El administrador no escatimó en monumentos ni en ejemplares de árboles autóctonos. Consta que también mandó construir una admirable pileta de natación estilo renacimiento español. Estos detalles lo transformaron en un bellísimo paseo. El parque, huelga decirlo, es un tributo al honorable tucumano Nicolás Avellaneda.
Una mirada más actual en el desarrollo de la zona encuentra que la Universidad Nacional de Tucumán inauguró un museo a fines de mayo, en lo que se llamó “Hotel de Inmigrantes” y donde ahora funcionan las carreras de geología y arqueología. El parque Avellaneda también está próximo al Instituto de Maternidad “Nuestra Señora de la Merced” (proyecto del recordado arquitecto Eduardo Sacriste) y del Cementerio del Oeste. Este se yergue entre alamedas, con cierta impronta neo colonial.

Arquitectura e ilustres difuntos
La necrópolis no adolece de falta de sepulcros solemnes, fina y decisivamente vinculados a la historia de la provincia y del país. Allí coexisten los más variados estilos arquitectónicos; una cantidad imprecisa de monumentos remite a personajes de la más heterogénea trascendencia social.
El Cementerio del Oeste, reducción simbólica de la ciudad, tiene un esquema sencillo y racional. Una avenida central y laberínticas sendas interiores llevan a los panteones. Los primeros datan de 1860; entre ellos, se destaca el de la familia Gallo, diseñado a la usanza italiana, con intensas reminiscencias grecorromanas.
El panteón de los Iramain, también antiquísimo, sorprende con un arco triunfal.
El Siglo XX está presente en el cementerio por medio de la influencia francesa estampada en vitrales y puertas. Los ejemplares más tangibles son los sepulcros de las familias Padilla, Nougués y Colombres.
El mausoleo de los Cotella, bizantino-oriental-medieval, es, quizá, el más amplio de todos. También hay rarezas Art Noveau y Art Decó.
Esta mixtura de estilos y el linaje de los restos (el filántropo Alfredo Guzmán, los gobernadores Lucas Córdoba y Celestino Gelsi, entre otros), convierten al cementerio en un auténtico museo. Es un paseo digno de un recorrido minucioso, pese al descuido de algunos mausoleos y a la degradación de las esculturas.
Con pocos recursos y algo de imaginación podrían organizarse recorridos guiados y distintas actividades culturales sobre la riqueza del cementerio, al estilo de lo que sucede en La Recoleta (Capital Federal). No hay que olvidar la acertada observación de Avellaneda: “los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus destinos y los que se apoyan sobre las tumbas gloriosas son los que mejor preparan el porvenir”.

Plus:
El Cementerio del Oeste queda en Asunción 150. El teléfono de la administración es (0381) 4212244. Está abierto todos los días, desde las 8 hasta las 19.

*La autora es estudiante de la licenciatura en turismo


Esculturas conviven con sepulcros artísticos.


Aquí descansan los restos de tucumanos ilustres (y a veces desconocidos).


Es largo el camino al cielo.