bcd / Bocados Entretenidos   
flc / Falacias Para Pensar   
snr / Sonrisas On Line   
oyf / El Ocio y la Filosofía   
vyp / La Vista y el Placer   
abv / Arte y Buen Vivir   
fyp / Fugas y Preludios   
tlp / Tinta & Liquid Paper   
nstr / Nuestros Lectores   
7ma / Séptima Ilusión   

Achi (2)   
Al Fredo (4)   
Alard (1)   
Alba Barbeito (1)   
Amalita (22)   
Andrés (3)   
Aveju (23)   
Bertini (1)   
Bews (66)   
Bocos (3)   
Caro (1)   
Celina Abrehu (1)   
Chala (1)   
Conti (9)   
Dany (3)   
De Piero (10)   
Diego (1)   
Diego Colombres (1)   
Dr. Sugrañes (1)   
Edmundo Hume (13)   
Elito (1)   
Emmanuel (3)   
Enepe (2)   
Esteban77 (1)   
Fran (20)   
Francisco Jáuregui (1)   
Gaby (12)   
Gatta (7)   
George (2)   
Gloria (1)   
Hernán (1)   
José Barbeito (12)   
Juampi (2)   
Juan (1)   
Juanjo Sirena (3)   
Juje - Caro ZP (8)   
Julito (2)   
Justine (1)   
Laly (4)   
Laura Giraudo (1)   
Laurita (1)   
Lucía Franchini (5)   
Luma (1)   
Martín (1)   
Mecha (26)   
Meli (4)   
Mickey BE (1)   
Miguel (1)   
Mocha (8)   
Motoneta (15)   
Negrah (8)   
Nico (1)   
Nicolás Balinotti (4)   
Nicolás Zavadivker (1)   
Nieves (3)   
Pablo Donzelli (6)   
Prometeo (1)   
Rogelio Ramos Signes (1)   
Rubén Kotler (7)   
Sergio (1)   
Soledad Vanni (1)   
Tito (16)   
Turca (1)   
Unpocodesol (3)   
Valeria Álvarez Ternavasio (1)   
Varona (1)   
Vero (2)   
Víctor (3)   
Vidal (1)   

Renovar la historia o archivarla totalmente
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Por: Conti
Un mercado con 150 años.
Por calle Maipú, antes de llegar a Mendoza, hay un imponente edificio de grandes dimensiones que ocupa más de tres cuartos de la manzana. Es el Mercado del Norte, cuya imagen primitiva es posible contemplar en el presente gracias a la vieja –e inmortal- fotografía que tomó don Angel Paganelli, a fines de la década de 1860. En ese entonces se llamaba “Mercado del Algarrobo”, constaba de una recova techada con teja española y de un canchón ubicado en el centro de la manzana. Hasta allí llegaban las carretas venidas de lugares recónditos, cargadas de muy diversos productos. La imagen, que es pintoresca a la vista, revela la falta de higiene y el notorio estado de precariedad de ese antiguo mercado público.
Seguramente fueron estas circunstancias apremiantes las que movilizaron al Municipio de San Miguel de Tucumán que, en 1880, abordó la construcción de un nuevo edificio para la ciudad (época esta de bonanza desencadenada, en parte, por la llegada del ferrocarril ocurrida en 1876). En aquel entonces, en el actual emplazamiento del Palacio de Tribunales se encontraba el Mercado del Sud.
En 1882 ya estaba concluido el nuevo Mercado del Norte; desde lejos tenía el aire de alguna fortaleza del Oriente, con sus remates almenados y columnas terminadas en punta. Una memoria de ese año lo describe como dotado de una arquitectura sencilla, pero de buen gusto. Tenía un gran quiosco en el centro con sitio para ocho puestos de frutas y verduras, mientras que en el interior había espacio suficiente para sesenta más, destinados a la venta de otros productos. Sobre la calle disponía de dieciocho cuartos con sus oficinas correspondientes.
Sin duda era mucho más importante que los otros mercados urbanos (Sud y Este) que sólo tenían unas rústicas casuchas de madera levantadas por cada vendedor, según consta en la misma memoria.

"Este enfoque respetuoso de las raíces históricas del lugar choca con la propuesta del Gobierno, que planea remodelar totalmente al mercado y transformarlo en un inmenso shopping".

A lo largo de los años, el Mercado del Norte fue objeto de sucesivas modificaciones. Hasta el final de la década de 1930, cuando el intendente Roque Raúl Aragón decidió demolerlo para edificar uno totalmente nuevo. La piqueta comenzó a trabajar en 1938, bajo la dirección de la empresa Salmoiraghi y Omodeo, adjudicataria de la obra. El ambicioso plano de estilo racionalista estimaba 20 personas por metro cuadrado cubierto y preveía una serie de adelantos y lujos higiénicos (como los azulejos y mármoles). Remataba el proyecto un gran restaurante, pensado para la terraza. Durante el tiempo que duró la obra, los puesteros se instalaron en el pasaje Padilla.
El Mercado del Norte actual, finalmente, fue inaugurado con bombos y platillos el 10 de diciembre de 1939, durante el mandato del intendente José Lozano Muñoz. 48 años más tarde fue reformado nuevamente. Hasta aquí llega esta parte de la historia.

Un shopping se avecina
Está en carpeta, en el presente, una propuesta de remodelación que data de fines de 2002 y que está a cargo de los arquitectos Mozzi y Muntaner. Esta pretende valorizar el edificio de 1939 (en su momento fue considerado uno de los más modernos de Sudamérica): para ello propone rescatar la antigua estructura de los de los techos en “shed”, que es una serie de techos inclinados de tal forma que permiten crear una superficie muy grande con entrada de luz y de aire en forma pareja, con control de la entrada de sol mediante difusores internos. Otras ideas son utilizar la totalidad del espacio aéreo sobre los puestos para aumentar el área de depósito; reestructurar las fachadas de los puestos; transformar la calle principal en peatonal, y rescatar y habilitar el sótano -previsto inicialmente para cámara frigorífica, puede alojar más puestos comerciales-.
Este enfoque respetuoso de las raíces históricas del lugar choca con la propuesta del Gobierno, que planea remodelar totalmente al mercado y transformarlo en un inmenso shopping. Desde luego, esa idea desnaturaliza su función originaria con graves efectos sociales y económicos para la comunidad de San Miguel de Tucumán.
¿Un mercado con más de 150 años puede perecer así de fácilmente? Otra vez, el final triste o feliz de la historia depende de la capacidad de los vecinos para oponerse a las innovaciones que resplandecen en el horizonte a costa de restar cultura, tradición y valor.

Esta nota fue posible gracias al aporte de los arquitectos Ricardo Viola y Nancy Mozzi.