bcd / Bocados Entretenidos   
flc / Falacias Para Pensar   
snr / Sonrisas On Line   
oyf / El Ocio y la Filosofía   
vyp / La Vista y el Placer   
abv / Arte y Buen Vivir   
fyp / Fugas y Preludios   
tlp / Tinta & Liquid Paper   
nstr / Nuestros Lectores   
7ma / Séptima Ilusión   

Achi (2)   
Al Fredo (4)   
Alard (1)   
Alba Barbeito (1)   
Amalita (22)   
Andrés (3)   
Aveju (23)   
Bertini (1)   
Bews (66)   
Bocos (3)   
Caro (1)   
Celina Abrehu (1)   
Chala (1)   
Conti (9)   
Dany (3)   
De Piero (10)   
Diego (1)   
Diego Colombres (1)   
Dr. Sugrañes (1)   
Edmundo Hume (13)   
Elito (1)   
Emmanuel (3)   
Enepe (2)   
Esteban77 (1)   
Fran (20)   
Francisco Jáuregui (1)   
Gaby (12)   
Gatta (7)   
George (2)   
Gloria (1)   
Hernán (1)   
José Barbeito (12)   
Juampi (2)   
Juan (1)   
Juanjo Sirena (3)   
Juje - Caro ZP (8)   
Julito (2)   
Justine (1)   
Laly (4)   
Laura Giraudo (1)   
Laurita (1)   
Lucía Franchini (5)   
Luma (1)   
Martín (1)   
Mecha (26)   
Meli (4)   
Mickey BE (1)   
Miguel (1)   
Mocha (8)   
Motoneta (15)   
Negrah (8)   
Nico (1)   
Nicolás Balinotti (4)   
Nicolás Zavadivker (1)   
Nieves (3)   
Pablo Donzelli (6)   
Prometeo (1)   
Rogelio Ramos Signes (1)   
Rubén Kotler (7)   
Sergio (1)   
Soledad Vanni (1)   
Tito (16)   
Turca (1)   
Unpocodesol (3)   
Valeria Álvarez Ternavasio (1)   
Varona (1)   
Vero (2)   
Víctor (3)   
Vidal (1)   

Verdes sombrillas ausentes
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Por: Conti
La ciudad sin encanto
Los rayos del sol destruyen al valiente peatón que se aventura por las calles de San Miguel de Tucumán. Según la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad, desde 2005 fueron plantados 6000 árboles -alrededor de 250 en el microcentro-; si bien pudo existir actividad en la repartición, lo cierto es que el último censo “verde” ocurrió hace una década. Hoy no es posible conocer cuál es la cantidad exacta de árboles que hay y en qué estado se encuentran.
La abundancia conspira contra la proliferación de la conciencia. Quizá por ello, porque toda semilla germina en El Jardín, el tucumano se comporta como un vándalo insensible que, por mejorar el frente de un edificio, destacar el cartel de un negocio o, por el simple hecho de podarlo, termina con la vida de aquel que da sombra y sosiego al caminante. También está el vecino que, con ímpetu y las mejores intenciones, planta su árbol... claro que sin respetar los naranjos de la calle Santiago o los tarcos de la calle Junín. El vecino, indiferente a la tradición vegetal de la ciudad, pone su ficus o su laurel, sin comprender que esos ejemplares no son los más convenientes.

"El tucumano se comporta como un vándalo insensible que, por mejorar el frente de un edificio, destacar el cartel de un negocio o, por el simple hecho de podarlo, termina con la vida de aquel que da sombra y sosiego al caminante"


¿Espacios verdes?
Las plazas, que se ocupan de hacer felices a los niños y de tantos otros útiles servicios para la comunidad, parecen desiertos. Las huestes de Atila arrasaron con la flora y los columpios y ya parece que ninguna obra municipal es capaz de salvar a las plazas barriales de la cultura del abandono. Esto, aunque brille la Independencia.
Otro tanto sucede con el parque 9 de Julio, excelente anticipo urbano de la naturaleza tucumana. Carlos Thays, paisajista francés, fue responsable de trazarlo como de diseñar otras joyas verdes en distintos puntos del país (el parque 3 de Febrero y la plaza San Martín en la Capital Federal, el parque San Martín en Mendoza y el parque Sarmiento en Córdoba). Además de obedecer a una moda francesa, la creación de estos jardines urbanos buscó fomentar la salubridad pública mediante la purificación del aire.
El parque 9 de Julio ocupa 380 hectáreas. Este predio, de gran tamaño, fue expropiado a un escaso valor inmobiliario. Pese a su cercanía con la urbe, en 1910 el terreno era un inmenso pantano, producto del viejo cauce del río Salí, cuyas aguas hoy corren unas cuadras más hacia el Este.
Al tiempo de su fundación (9 de julio de 1916), el parque se jactaba de poseer decenas de especies arbóreas. En el presente, los ejemplares son escasos o muy viejos o no reciben los cuidados que merecen. Impera la necesidad de recambiarlos y enriquecer la población de árboles del parque, para que preserve la función con la cual nació.
En el presente, hay acciones públicas destinadas a revalorizarlo, fundamentalmente con obras de iluminación y nuevas concesiones para emprendimientos gastronómicos. Pero el parque arrastra décadas de desconsuelo y mal uso (las obras que le quitaron espacio fueron abandonadas, como el Palacio de los Deportes, el autódromo, la confitería El Lago y el camping). Los árboles no podían sufrir un destino diferente, pese a que cumplen la función esencial de proveer oxígeno a la densa San Miguel de Tucumán.
El árbol glorifica la obra humana. Por algo plantarlo es, junto a tener un hijo y escribir un libro, una de las tres acciones más dignas que, durante su vida, el hombre puede acometer.
 
*Constanza estudia la licenciatura en Turismo

Otra de llaneros: súper park en el Hípico
Como cesó la concesión del Club Hípico, nada mejor que ocupar el espacio con nuevos y fantásticos proyectos (como si estuviesen bien cuidados los que ya hay). El novedoso súper park –así lo llaman- es otra genialidad del Departamento de Estudios y Proyectos de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad.
La iniciativa está compuesta de tres jardines temáticos (jungla tropical, parque moderno y japonés) y un sector para juegos infantiles. En esta porción del proyecto fue empleada toda la imaginación disponible al planear un “Parque Jurásico” y una pequeña cabañita con mesas al estilo de “Los Picapiedras”. ¡Bravo!
El árbol no es algo estático; brinda un servicio al medioambiente contrarrestando la polución, atemperando la absorción de calor del pavimento y de los edificios y dando sombra y protección a quien camina (y de ese modo descomprime el tránsito vehicular).
Pero la realidad es deprimente porque cada vez más veredas carecen de su ejemplar. Y cuando está el árbol, en muchos casos presenta signos de muerte por distintas causas. Las autoridades no sólo deben ocuparse de plantar –si plantan- sino que también deben ocuparse de relevar la situación (deplorable) de los árboles que existen.

Constanza está gravemente preocupada por el presente y el futuro de los habitantes verdes de la ciudad.


Hay que darle una mano al árbol (pero no para lastimarlo).


Talados, mal podados, enfermos y contaminados. Los árboles lloran la desidia cívica.