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Los arrebatos de Sabina
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Por: Prometeo
De ultramar.
Todos nos preguntábamos cómo sería este Sabina que nos trajo la Ultramarina tras cuatro años de ausencia. Este Joaquín nuevo, viejo, renovado, nunca antes visto y siempre esperado.
Con la expectativa que dejó tras su accidente cerebral -aquel marichalazo de 2001- y con la duda de si será –o no- cierto que ya no fuma, que ya no toma, que no se mete una raya más, que si está avejentado, que si es gruñón y que si aún tendrá voz para semejante proeza. Sabina es cómo más tarde él mismo me lo dijo, una isla, un misterio en sí mismo.

Pacto de caballeros

A las 4 en punto sonó el celular, tal como lo habíamos acordado con León, su manager. “Dame cinco segundos para activar el modo de grabación. Listo, León te agradezco”. “Sí, sí. Te lo comunico”. -Hola, Prometeo… Lo prometido es deuda, dispara la primera.

-Durante este período de ausencia de los escenarios ha crecido la expectativa sobre su regreso; se especula, incluso, con un Sabina anterior y posterior a “La canción más hermosa del mundo”.

-No creo que haya un Sabina de antes o después de la “La canción más hermosa del mundo”; eso es sólo como tú dices, una especulación. Creo más bien que hay un Sabina que surge de este largo período de ausencia, porque fue un tiempo que me di para tomar la guitarra y trabajar a fondo la música y las letras de mis canciones. Fue, además, un período de descanso y de mucho trabajo creativo. En cuanto a que yo haya cambiado, eso se debe más bien a que tengo ya 58 años, ¿comprendes?

-¿Usted mundializa España, o españoliza el mundo?
-No, para nada creo eso. Yo no creo en las fronteras. Creo más en el hecho de que el idioma en común nos une como un pueblo y que eso permite que un español pueda viajar por América desde Argentina, hasta acá, hasta Durango (México), un pueblo del norte al que jamás había pisado, y cantar sus canciones y compartirlas con miles de gentes.

"Sabina es cómo más tarde él mismo me lo dijo, una isla,
un misterio en sí mismo".


-En ese sentido, y entrando en el tema del idioma, ¿cuál es a su parecer, el futuro de la poesía en habla hispana?
-No creo que la poesía tenga problema alguno. En nuestros países de Iberoamérica tenemos muchas carencias, de todo tipo, pero siempre nos han sobrado poetas. Cuando la generación de poetas en activo se agota, ahí viene la siguiente, empujando.

Sin estribillos comerciales
Dueño de una retórica compleja, claridosa y distintiva, cuya métrica se presta lo mismo para canciones que para sonetos sueltos, y que llega a crear imágenes nuevas echando mano de palabras casi en desuso, lo paradójico en Sabina es su enfoque de la vida, sin concesiones ni optimismos. Por el contrario, las letras de sus canciones parecen buscar otro discurso: la belleza del lado oscuro de la vida, lo amoroso en el sexo profano, la alegría dentro del fracaso, el perdón anticipado a la traición. Así, es raro pensar que este inclasificable artista tenga una discografía de diecisiete álbumes y que, a sus 58 años, haga una gira como la Ultramarina -más de 140 presentaciones por España y Latinoamérica, más de 15.000 personas por concierto-.

-¿Cómo es que un artista que cuenta historias tristes, y con una retórica tan compleja, llega a gustar tanto a la gente?
-Esa es una pregunta que me hice durante mucho tiempo, y que ya he dejado de hacerme. Y he dejado de preguntármelo por que la gente misma me ha dado la respuesta. El hecho es que la gente asiste a mis conciertos y corea las canciones y bueno, eso es todo.

-¿Cómo es su proceso creativo? ¿Cómo compone o escribe?
-No tengo una metodología en específico. Trabajo por “arrebatos” sabes, Se me puede venir un arrebato de tres o cuatro días y esa es la manera en que se dará una canción, a veces un sólo verso me toma días de arrebato.

Calle Melancolía
La Ultramarina, por su parte, es una gira antológica, que Sabina define como una selección de las canciones que más le gustan y que mejor comparte con el público, así que fue fácil ver gente caer en lágrimas, gritos e histeria ante el andaluz. Su alegría en el escenario responde a cualquiera de las dudas sobre su salud, su talento y su destino.


***
Prometeo Murillo es periodista cultural de México. Escribió esta nota desde la ciudad de Monterrey. La fotógrafa Lucero Caro aportó parte de las fotografías.

BASTÓN EN MANO. Sabina con sombrero canta como si nunca nada le hubiese pasado.


CON VARONA."Panchito", vestido de sacerdote, acompaña a Sabina al sacrificio de la canción.


SIN ESCALAS. Desde Úbeda y con cariño, Sabina se deja conquistar por el recital.