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Bárbara Tarcic/El reverso del espejo
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Por: Pablo Donzelli
ESCENA 1. INT. CASA DE BÁRBARA - SALA - DÍA
La sala tiene dos sillones de verdad muy rojos que son muy similares a los de la utilería del programa “Algo con k”. Las paredes, blanquísimas, lucen algunas manchas quizá hechas por niños y que, pronto, serán borradas, para que funcionen como el fondo del mismo programa. Hay una mesa ratona cuadrada y muy negra que hace contraste. Enfrentada, detrás de la mesa, una sillita sirve de asiento al periodista que, en realidad, es una nube que hace preguntas.
Bárbara Tarcic, una mujer de tez blanca y ojos Puerto Madrin, de 27 años, con cabello castaño enrulado, aparece en el corredor. Bárbara entra -muy segura de sí misma- y se sienta en uno de los sillones rojos.
Las preguntas del periodista son incomprensibles. A medida que prosigue la escena, los interrogantes bajan de volumen hasta desaparecer por completo.

BÁRBARA
Recuerdo que, cuando era niña, jugaba con mi hermana mayor. Si hacíamos de los Parchis, a mí me tocaba ser la más fea o el varón. Mi hermana se reservaba los papeles más lindos. Cuando tenía diez años, mi abuela me llevó a Disney. Allí le compró una cámara VHS compacto a mi padre.  Ese fue el inicio de mi carrera. Yo era la encargada de filmar todos los acontecimientos sociales. En el secundario tenía dos amigos con los que hacíamos un guión y filmábamos. Me arrepiento de haber perdido todo ese material.

Suena el timbre.

BÁRBARA
Es el fotógrafo.

Desaparece. A los segundos, vuelve a la escena con el fotógrafo. Ya no está tan segura de sí misma. Intenta cubrirse con un sobretodo oscuro. Queda atrapada al lado de la ventana. Prende un cigarrillo que lo sostiene con su mano izquierda. Tiembla el cigarrillo casi imperceptiblemente. Mientras los clic de las fotos la sobrevuelan, una voz en off (que es la voz de Bárbara) dice:

Camino por el piso descalza,
Sabiendo lo sabido
Reinventando lo irremediable
Preguntándome de que estoy hecha
                        De toda la pena
De saberme resto en la multitud
¿De qué están hechas las niñitas que nunca llegan a tiempo?
¿De que están hechas las niñitas?
Sabidas.
Dolidas
Descalzas.


Una puerta se abre. Segundos después, entra corriendo una changuita de rulos obligados que parece ser la responsable de las manchas en la pared. Frena su embestida cuando ve a un fotógrafo y a una nube que no conoce.

BÁRBARA
Es mi hija, Gea, vinimos las dos solas de Buenos Aires (otra vez la misma voz en off).

La cámara hace un recorrido por toda la casa: hay dos computadoras, muchísimos CD ordenadamente dispuestos en una bibilioteca, un equipo de música, dos peceras, algunos videos -no muchos- y clima de trabajo.
Bárbara estaba destinada a grandes cosas. La realidad la encuentra con 20 años, en Buenos Aires, sola y con una bebé de un mes. Sin más opciones, regresa a la casa de sus padres, en su Tucumán natal. Ahora, su desafío es aprender a ser madre, encontrar una función y un lugar en una provincia conservadora, en un país en crisis, en un mundo que se desmorona. Crecer. Finalmente, y gracias a su hija, entiende que las respuestas a sus preguntas están en la misma búsqueda por sobrevivir.
El fotógrafo termina su trabajo, se lleva cientas de Bárbaras Tarcic prisioneras en su cámara. Una es guionista, la otra hace cámara, una más hace ediciones, otra es docente en la escuela de cine de la Universidad, otra es madre, otra está de novia, otra termina un corto sobre los desaparecidos, otra inicia el guión de lo que, tal vez, sea una película, otra tiene una productora, otra hace “Algo con K”, otra hace videos experimentales y de animación, otra es Técnico Superior en Medios Audiovisuales (TV, video y cine), otra estudia Informática aplicada al diseño gráfico, otra está a la espera de cualquier proyecto en donde quiera participar cualquiera de las otras Bárbaras.
Queda una sola. Frente a una pregunta incomprensible de la nube, ella vuelve a sentarse en los sillones rojos de verdad y...

BÁRBARA

Cuando termino algo, cuando deja de ser mío, siento un gran vacío. Después, aparece la inquietud por un nuevo proyecto y la angustia de hacerlo bien. Finalmente, aparece el alivio junto al vacío que reinicia el proceso. Buscá un sinónimo para "proceso", que no me gusta.

La escena llega a su fin. En un primer plano del rostro de Bárbara se ve paz, se ve alegría, está contenta con todo lo hecho y lo por hacer. Se siente muy orgullosa de mantener un hogar agradable sin haber renunciado a lo que le gusta. La nube se retira. Al despedirse, como si fuera en un espejo, ambos dicen al unísono...

BÁRBARA, NUBE
¡Gracias!