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Tomás Eloy Martínez cinco años y medio después de la crisis (y del nacimiento de DIXI)
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Por: Mecha
Su oficina transpira literatura. Crean esa atmósfera el millar de revistas culturales, libros, y, sobre las paredes, sus fotos más apreciadas: con Jorge Luis Borges, con Gabriel García Márquez en una playa, abrazado con García Márquez y Carlos Fuentes, de nuevo con Borges. Imágenes que hablan de lo que él nunca dirá, pero es obvio: en el ámbito internacional, Tomás Eloy Martínez es considerado un escritor de la misma talla intelectual de los que lo acompañan en esas fotos.
Es mi primera nota con él desde la crisis de 2001. La última vez que hablamos fue para que analizase, como intelectual, las causas del fracaso, a colación de su ensayo “El sueño argentino” (publicado en 1998). Poco tiempo después de esa entrevista nació DIXI, como una reacción cultural a aquel mar de dudas. Cinco años y medio más tarde, ambos (Martínez y yo) nos encontramos trabajando para el mismo diario, La Nación,  que desde hace un tiempo ya informa sobre la increíble recuperación argentina. Cinco años, una caída, una recuperación y una pregunta: ¿qué papel ocupó la cultura en el momento de la crisis?
-La única riqueza del país, en 2001, estaba en la cultura. Se seguía escribiendo, se seguían haciendo excelentes películas, había teatro. Quizás la gente se cuidaba más y no consumía tanta cultura como en la bonanza, pero la cultura no murió. La oferta que había acá seguía siendo tan atractiva como siempre, y creo que en Tucumán pasó lo mismo. La cultura siempre sobrevive a las crisis y a las desdichas, y no solo acá. En 1939, Orwell dijo que fue un boom el libro “El secuestro de Miss Blanis”, de J.H. Chase, que narraba un episodio terrible sobre una violación. Y Orwell explicaba que era por la necesidad de la gente de ver que la única fuente de la violencia no era la guerra, sino que también esta estaba presente en la vida cotidiana. El espíritu humano siempre está en la búsqueda de manifestarse, y se manifiesta mediante la cultura, por eso la cultura no se muere, no importa el contexto.

“No es fácil ver las cosas mientras suceden”.

-Pero hace mucho tiempo que en el país y el continente no se ve aparecer firmas nuevas… de hecho, los grandes éxitos literarios, los grandes discos, provienen de los autores de siempre. No se vislumbra una nueva galaxia de escritores y músicos como la que hubo en los 70. ¿No será este un síntoma de decadencia?

-Diría que no es fácil ver las cosas mientras suceden. A lo mejor esa generación ya existe y no la estamos viendo. A García Márquez, en su momento, no lo vimos; muy pocos nos dimos cuenta de su valor. Ese momento coincidió con que había una enorme apetencia y producción literaria. La sociedad latinoamericana dejaba de ser analfabeta y recibía una oferta impresionante, muy de golpe. En esa época aparecieron nombres en el arte como Botero, Obregón y miles de personalidades más. Por eso digo que todo adquiere su justa dimensión con el tiempo. No somos capaces de verlo, pero puede estar pasando ahora mismo.

- ¿Cuán interesados están los lectores en su obra?

- La gente es muy amable conmigo y, en general, tengo buena repercusión, pero debo decir que la mayoría de mis lectores están afuera, en China, en Inglaterra, en Estados Unidos, no sé si porque hay más interés por la literatura allí o por cuestión de gustos. Con China me pasó algo gracioso. Mi editor me llamó y me preguntó si quería que me publiquen en China, porque pagaban poco. Yo acepté porque me parecía interesante que me traduzcan a ese idioma. Después se vendieron un millón de ejemplares de “El vuelo de la reina”, y me mandaron un premio por medio del entonces canciller Rafael Bielsa, que estaba allí en ese momento. Fue muy curioso.

-Respecto de ese libro, algunos nos preguntamos si la caracterización de G.M. Camargo (el despótico jefe de la redacción que se obsesiona con una periodista joven y luego manda que la maten cuando ella lo deja) se inspiró en alguien de la realidad…

-¿Sabés que a cada país que voy me encuentro con alguien que me dice que me inspiré en tal o cual caso? Muchos me confiesan: “yo soy Reina Remis“, o “mi jefe es Camargo”, o “soy el amante de Reina”… Y la verdad es que la novela fue elaborada pensando en un conjunto de personas. Pero me han culpado muchas veces de plagiar historias ajenas: debe ser que caí en un estereotipo.



SOBREVIVIENTE. Según Martínez, la última gran crisis argentina no pudo llevarse por delante la cultura.