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De la cama al living, del pop al folklore. Música.
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Por: Pablo Donzelli
Luis Gómez Salas
Tenía una pregunta prevista, pero al ver en su living dos importantes teclados, un sintetizador, una computadora en cuyo monitor había más teclas y no sé cuántas botoneras más, se me ocurrió decirle en broma:
-Cuándo eras chico querías ser aviador, ¿no?
Entre serio y sorprendido, me da la razón: “Sí, aviador o médico”.
Más sorprendido me quedo yo. Y preocupado por el giro que pueda tomar esta entrevista.
-Ya sabía tocar la guitarra, pero mi amor por el piano empezó cuando escuché “De la cama al living”, el disco de Charly García. Siempre fui bien llevado. Mi viejo tocaba la guitarra. En mi casa se escuchaba mucha música. Mirá si no fui bien llevado que, a los nueve años, mi  vieja me hizo ir con ella al recital de Charly, al Palacio de los Deportes. En el ‘82, creo. Había tanta gente que mi vieja, mientras me llevaba en brazos, se tuvo que bancar varias manos en el culo. Allí nació mi romance con el piano.
Prosigue Luis Gómez Salas: “tuve que conquistarlo, no se dejó tocar así nomás. Fueron dos años de ir al Conservatorio de la Provincia. Yo no tenía piano propio, por lo que debía esperar un aula para poder estudiar. Hice ese esfuerzo hasta que mis viejos decidieron comprarme uno. Allí se dejó tocar, en mi casa”.
Cuando terminaba el secundario, Luis se encuentra a sí mismo tocando folklore con Lucho Hoyos y rock, obviamente, con la banda. En ese momento se desprende del piano para comprar un buen teclado, fácil de trasladar a los distintos escenarios. Al principio, esta dicotomía de estilos le creaba conflictos. Por momentos progresaba en uno en detrimento del otro. Después ocurría a la inversa. Con Amanda le suelta la mano al folklore. Junto a Laureano Cejas o Juan Falú vuelve a las zambas y chacareras. Ahora dice que no le jode. Prueba de ello son los sendos proyectos que desarrolla en el presente: un disco solista pop  y un disco de folklore con Cejas. Su casa es un estudio de grabación. De la cama al living, donde mejor suene, será el lugar indicado para hacer música.
-Fue impresionante la presentación con Falú en el teatro San Martín. Estaba lleno. Creo que fui el primer tucumano en tocar el nuevo piano Steinway & Son. Ese instrumento debe ser comparable a manejar un Rolls Royce. ¡Aparte con Juan al lado, que es un artista de la puta madre! Improvisamos bastante en un clima genial. Esa fue una noche mágica. Juan era muy amiga de Ana, mi tía desparecida. Me sentía muy movilizado.
- ¿Sos un creador?
-A esa palabra le tengo mucho respeto. Prefiero decir un traductor, o un medio.
-Hacés la música y la letra de las canciones. ¿Es la misma traducción?
-No, son dos cosas distintas. Siempre que escribí la letra tenía una idea preconcebida. No me pasa lo mismo con la música. Me pasó enfrentarme al teclado sin tener la más mínima idea de lo que iba a hacer.
-¿Tenés muchas canciones compuestas?
-No lo sé, no las cuento. Convivo con treinta que hoy tienen vigencia para mí. Por ejemplo, hay una del disco de Amanda que todavía la toco y que ya tiene diez años. Yo cambio y el tema va cambiando conmigo.
Y si hablamos de fusión, hay que contar que Luis, junto a su novia Silvina Koos -que es bailarina-, está preparando un videodanza con el tema “Carnavalito del duende”. Habrá una fusión entre el folklore y lo urbano. Pude escuchar algunos adelantos, algunas flautas, algunos arreglos electrónicos. Se me fusionó el alma.
Ya vamos aterrizando. Esta entrevista no puede ser de otra manera que entrecortada. Quiero advertir que mucha letra (y muchísimas más notas musicales) quedaron en el tintero. Necesito que usted me ayude. Cuando lo vea por la calle, hágale las mil preguntas que yo no pude hacerle. “¿Dónde comprás esas camisas?”, puede ser una. Le aseguro que es una invitación al vuelo creativo.

Post data (del entrevistador): ¡Me cago en la mierda, qué silencio tiene el texto escrito! 

Pablo no pudo hacerle todas las preguntas que quería. Por ejemplo, interrogarlo sobre dónde consigue las camisas que usa.


Luis se mueve cómodamente entre géneros musicales considerados en las antípodas.