bcd / Bocados Entretenidos   
flc / Falacias Para Pensar   
snr / Sonrisas On Line   
oyf / El Ocio y la Filosofía   
vyp / La Vista y el Placer   
abv / Arte y Buen Vivir   
fyp / Fugas y Preludios   
tlp / Tinta & Liquid Paper   
nstr / Nuestros Lectores   
7ma / Séptima Ilusión   

Achi (2)   
Al Fredo (4)   
Alard (1)   
Alba Barbeito (1)   
Amalita (22)   
Andrés (3)   
Aveju (23)   
Bertini (1)   
Bews (66)   
Bocos (3)   
Caro (1)   
Celina Abrehu (1)   
Chala (1)   
Conti (9)   
Dany (3)   
De Piero (10)   
Diego (1)   
Diego Colombres (1)   
Dr. Sugrañes (1)   
Edmundo Hume (13)   
Elito (1)   
Emmanuel (3)   
Enepe (2)   
Esteban77 (1)   
Fran (20)   
Francisco Jáuregui (1)   
Gaby (12)   
Gatta (7)   
George (2)   
Gloria (1)   
Hernán (1)   
José Barbeito (12)   
Juampi (2)   
Juan (1)   
Juanjo Sirena (3)   
Juje - Caro ZP (8)   
Julito (2)   
Justine (1)   
Laly (4)   
Laura Giraudo (1)   
Laurita (1)   
Lucía Franchini (5)   
Luma (1)   
Martín (1)   
Mecha (26)   
Meli (4)   
Mickey BE (1)   
Miguel (1)   
Mocha (8)   
Motoneta (15)   
Negrah (8)   
Nico (1)   
Nicolás Balinotti (4)   
Nicolás Zavadivker (1)   
Nieves (3)   
Pablo Donzelli (6)   
Prometeo (1)   
Rogelio Ramos Signes (1)   
Rubén Kotler (7)   
Sergio (1)   
Soledad Vanni (1)   
Tito (16)   
Turca (1)   
Unpocodesol (3)   
Valeria Álvarez Ternavasio (1)   
Varona (1)   
Vero (2)   
Víctor (3)   
Vidal (1)   

Orlando Barone y un enfoque sobre la realidad actual
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Por: Amalita
En esta oportunidad nos da su visión de lo que pasa, por qué pasa, y qué podemos hacer para solucionar la época caótica en que vivimos.

Orlando Barone es un prestigioso periodista y profesor de la Universidad de Belgrano. Columnista habitual del diario La Nación (Puerto Libre), hace poco escribió un artículo titulado "La despareja nutrición del género Argentino"*, donde plasmó un análisis histórico, socio-económico y político sobre una realidad desgarradora de nuestros días: niños que mueren de hambre. Es así que decidimos entablar esta charla, para que nos de su visión de lo que pasa, por qué pasa, y qué podemos hacer para solucionar - sino mejorar- el caótico tiempo en que vivimos. Del diálogo quedaron estas reflexiones:

Una cosa es la solidaridad y la compasión, otra la vanalidad de la demagogia…,comenzó Barone, haciendo referencia al clásico lamento compasivo que brota ante las calamidades, sin dejar de ser eso: un lamento, que no ayuda, que no comparte con los que menos tienen, que no modifica nada, que sigue permitiendo que las más tristes manifestaciones de la ambición y el poder desmesurado nos avasallen. Esta manera de lamentarnos se traduce en un lenguaje superior de desprecio: "pobrecito el pobre", ¿y qué hacemos al respecto? Si los niños sufren, si los niños mueren, el fracaso es de los adultos, ES NUESTRO. Los políticos no son de otro mundo, no son extraterrestres, son personas que surgieron del núcleo social al que pertenecemos, que elegimos como dirigentes, que votamos democráticamente. Que elegimos mal está a la vista, que no tenemos buenas opciones también es cierto; pero poseemos un poder inalienable que nos obliga a ponerlo en práctica: el poder de juzgar a nuestros cabecillas, de romper el esquema de corrupción política, el poder de desechar ese cómplice sigiloso e imperceptible que es el silencio, YA BASTA, LLEGAMOS AL LÍMITE.
La provincia de Tucumán es un ejemplo negativo de la distorsión entre la intelectualidad y la política. Una ciudad que ha dado a la historia tantos héroes, y que actualmente sigue siendo un surgente de intelectuales admirables (escritores, artistas, profesionales) no ha podido conciliar políticos de la misma envergadura. Esto no implica que si la inteligencia llega al gobierno, ha de ser siempre una inteligencia honesta, más la diferencia esta dada en que el intelectual capacitado que gobierna, si quiere delinquir, habrá previsto las posibles consecuencias del perjuicio social y, por lo menos, se cuidará más a la hora de incurrir en groseras faltas e incumplimientos.
La crisis por la que pasa nuestro país, el gran golpe que sufrió la Argentina al despertarse intempestivamente de un sueño del "primer mundo", que todos convenimos tácitamente en creer y aceptar, es una lección que debemos aprender. De la gran ilusión que vivimos, podemos rescatar algunos saldos culturales positivos: la integración con el mundo, el acceso a internet, la incorporación de otras culturas como un corolario de  viajar y poder mirar a otros países como paradigmas de progreso. Ahora el pueblo quiere saber de qué se trata, existe un movimiento cultural y creativo importante, a pesar de la crisis los teatros se llenan, las bibliotecas se frecuentan con mayor regularidad. Queremos entender este mundo complejo, renovar nuestro circuito de relación, necesitamos un lenguaje honesto. No queremos que nos siga pasando lo mismo. La cultura es el esfuerzo por ser mejores: debemos esforzarnos.
La compasión y la solidaridad no bastan, ayudan, remiendan, pero no solucionan. Hay que ser conscientes a la hora de votar, hay que condicionar a los políticos - actuales y venideros- con nuestro juicio crítico. Tenemos una obligación que no es sólo nuestro salario privado, el sacrificio es nuestro. Si somos indiferentes a todo lo que está pasando, si no mejoramos, si no existe una equitativa redistribución, si el país sigue así: todos somos futuros pobres.

* Diario La Nación del 17/11/02, Sección Enfoques. Muy recomendable.